Guarderías caninas: qué son y por qué cada vez son más comunes
Con rutinas que incluyen juegos, interacción con otros canes y tiempos de descanso, buscan responder a nuevas necesidades de los tutores y sus mascotas.
En los últimos años, los servicios orientados a mascotas han crecido y se han consolidado. Entre ellos destacan los paseadores, hoteles y guarderías. Estas últimas funcionan durante el día, con horarios definidos y una rutina de actividades pensadas para el bienestar de los animales.
Algunas de estas guarderías incluso incluyen transporte desde y hacia los hogares, permitiendo que los perros pasen parte de la jornada acompañados y participando en actividades grupales.
Nathy Velásquez, socióloga y directora de “La Guardería de Bruno”, explica este fenómeno. “Hemos visto un aumento sostenido en la demanda. Esto responde a un cambio cultural profundo: hoy las mascotas —y en especial los perros— ya no son vistos solo como guardianes del hogar, sino como integrantes de la familia. Hablamos de familias multiespecie y existe mayor conciencia sobre su salud emocional y mental. Ya no basta con llevarlos al veterinario”.
Otro factor relevante ha sido el retorno al trabajo presencial, lo que implica que muchos animales pasan largas horas solos en casas o departamentos. A esto se suma una mayor conciencia de los tutores sobre la necesidad de socializar, gastar energía y estimularse más allá de los paseos habituales.
En este contexto, las guarderías ofrecen un espacio donde las mascotas pueden interactuar con otros, realizar actividad física, alimentarse, descansar y estar bajo supervisión especializada.
“Cada uno recibe atención personalizada en un ambiente cálido y seguro. Buscamos que tengan un día equilibrado: realizamos socialización guiada en grupos pequeños, respetando sus ritmos. Si no quieren jugar, no se les obliga. Trabajamos la estimulación mental y los juegos de olfato, que ayudan a reducir el estrés. También cuidamos sus tiempos de descanso, por lo que no permanecen sobreestimulados. No usamos jaulas: se mueven libremente en espacios cómodos, dentro de la casa, siempre supervisados”, detalla Velásquez.
Este cambio cultural ha puesto a las mascotas en el centro de la vida familiar. Sin embargo, estos servicios también implican responsabilidades. En el caso de “La Guardería de Bruno”, uno de los requisitos clave es cumplir con vacunas y desparasitación al día. Además, se realiza una evaluación conductual previa, mediante una visita de reconocimiento en la que participan el animal y su tutor.
De esta forma, las guarderías buscan ofrecer una experiencia segura y enriquecedora. Como concluye la especialista: “la guardería ya no se ve como un lujo, sino como una inversión en la salud de un miembro de la familia”.