Estudio de Harvard muestra una evolución humana más rápida de lo pensado
Los resultados apuntan a que la cultura y las transformaciones del entorno siguieron moldeando el genoma humano incluso en tiempos relativamente recientes.
Un estudio liderado por la Universidad de Harvard y publicado en Nature, basado en más de 15 mil genomas antiguos de Eurasia occidental, encontró evidencia de que la evolución humana reciente habría ocurrido más rápido de lo que se creía,
Este hallazgo pone en discusión la idea tradicional de que la evolución genética humana es un proceso extremadamente lento y difícil de evidenciar en periodos cortos. Sin embargo, sobre los últimos 10.000 años se ha observado una aceleración significativa.
Según el estudio, esta aceleración estaría relacionada con cambios en el estilo de vida humano, especialmente el paso hacia sociedades sedentarias, impulsadas por la agricultura, así como por la aparición de enfermedades.
De acuerdo con comunicado emitido por el Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), su investigador Pablo Villarreal explicó que la cultura no liberó al ser humano de la evolución, sino que generó nuevos nichos selectivos a los que el genoma tuvo que adaptarse.
En este contexto, la agricultura aparece como un factor clave, ya que modificó profundamente la dieta humana, lo que a su vez influyó en la evolución del sistema inmunológico.
Cabe destacar que este proceso evolutivo no ha sido lineal, sino dinámico, adaptándose constantemente a los desafíos del entorno. Como afirma Villarreal: “no hay un humano ideal hacia el cual avanzamos, sino una especie que se ajusta continuamente. La evolución no tiene una dirección predefinida, tiene contexto”.
Aunque el estudio se centró en Europa y Medio Oriente, plantea interrogantes relevantes para otras regiones. En el caso de Chile, por ejemplo, la historia genética reciente de los pueblos originarios aún está en proceso de reconstrucción.
En definitiva, esta investigación aporta una importante lección para la actualidad: los seres humanos seguimos en constante evolución, especialmente frente a los desafíos que afectan nuestra salud. Además, evidencia que estos cambios son recientes dentro de la larga historia de la humanidad.