Balmaceda y el cólera: cómo Chile enfrentó una de las peores epidemias de su historia

Felipe Galiano 18-06-2026

La rápida propagación del contagio expuso las limitaciones de la infraestructura urbana de la época y llevó al gobierno a desplegar una serie de acciones para contener la emergencia.


En 1886, a solo tres meses de haber asumido como presidente de Chile, José Manuel Balmaceda debió enfrentar una grave crisis sanitaria: una epidemia de cólera que se extendió hasta 1888. Esta emergencia obligó al gobierno a intervenir en áreas como la higiene pública, el urbanismo y la creación de infraestructura sanitaria.


La enfermedad infecciosa, caracterizada por vómitos, diarrea y deshidratación, podía provocar la muerte en apenas 48 horas tras el contagio. Su impacto fue devastador: se estima que causó entre 28.000 y 40.000 fallecidos en una población total de aproximadamente 2,5 millones de habitantes.


El brote llegó desde Argentina, registrándose los primeros casos en el valle del Aconcagua. Las precarias condiciones sanitarias facilitaron su rápida propagación: la falta de alcantarillado, el limitado acceso a agua potable y las condiciones de hacinamiento en sectores populares —como los conventillos de Valparaíso y Santiago— crearon un escenario propicio para la expansión del contagio.


Frente a esta situación, el gobierno de Balmaceda adoptó inicialmente medidas de contención. Cierre de pasos cordilleranos, el aislamiento de las ciudades más afectadas y la creación de hospitales confinados para los infectados.


Posteriormente, el enfoque se trasladó hacia la prevención y el tratamiento de la enfermedad. Se impulsaron campañas educativas dirigidas a la población, promoviendo prácticas como hervir el agua de consumo, mantener una adecuada higiene personal y evitar el consumo de alimentos crudos. Estas medidas buscaban reducir la transmisión y mejorar las condiciones sanitarias en la vida cotidiana.


En el ámbito institucional, fue protagonista la Junta Nacional de Salubridad, organismo que fue base del futuro sistema de salud pública en Chile. En una época en que la atención médica dependía principalmente de iniciativas privadas o de la caridad.


La crisis del cólera llevó a Balmaceda a impulsar reformas fundamentales para el desarrollo de la salud pública en Chile, al asumir el Estado responsabilidad en la protección del bienestar de la población.

Felipe Galiano