Astrónomos encuentran un sistema solar que desafía las leyes de la física y que “está al revés”

Miguel Buksdorf 16-02-2026

La disposición de los planetas contradice un patrón comúnmente observado en nuestro propio sistema solar y en la galaxia.




Un equipo de investigadores, utilizando telescopios de la NASA y la Agencia Espacial Europea, detectaron un sistema exoplanetario a 116 años luz de la Tierra, el cual desafía las leyes de la astronomía. Este descubrimiento podría obligar a los científicos a reescribir las teorías actuales sobre la formación de los planetas.


En dicho sistema, cuatro planetas orbitan alrededor de LHS 1903 —una enana roja— y están dispuestos en una secuencia distinta a la que conocemos. El planeta más cercano a su estrella es rocoso, mientras que los dos siguientes son gaseosos e, inesperadamente, el planeta más lejano también es rocoso, pero, ¿Qué hay de raro en eso?


Esta disposición de los planetas contradice un patrón comúnmente observado en nuestro propio sistema solar y en la galaxia, donde los planetas rocosos como Mercurio, Venus, Tierra y Marte, orbitan más cerca del sol y los gaseosos (Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno) están más lejos, explicó CNN,


El planeta rocoso, LHS 1903 e, tiene un radio aproximado de 1,7 veces el de la Tierra, lo que lo convierte en lo que los astrónomos llaman una “súper Tierra”, una versión más grande de nuestro planeta.


Más lejos de la estrella, las temperaturas son lo suficientemente bajas como para que el agua y otros compuestos se condensen en hielo. Cuando un planeta en formación alcanza alrededor de 10 veces la masa de la Tierra, su gravedad es lo suficientemente fuerte como para atraer grandes cantidades de hidrógeno y helio, este rápido crecimiento produce, en algunos casos, un planeta gigante gaseoso como Júpiter o Saturno.


Los astrónomos creen que este patrón surge porque los planetas se forman dentro de un disco de gas y polvo alrededor de una estrella joven, donde las temperaturas son mucho más altas. En estas regiones interiores, compuestos como el agua y el dióxido de carbono se evaporan, mientras que los materiales como el hierro y otros minerales, pueden soportar el calor extremo pueden unirse en granos sólidos.


“El paradigma de la formación planetaria es que tenemos planetas internos rocosos muy cerca de las estrellas, como en nuestro sistema solar”, dijo Thomas Wilson, profesor asistente del departamento de física en la Universidad de Warwick en Inglaterra y primer autor de un estudio sobre el descubrimiento que fue publicado en la revista Science. “Es la primera vez que tenemos un planeta rocoso tan lejos de su estrella anfitriona”, explicó.


“Creemos que estos planetas se formaron en entornos muy diferentes entre sí, y eso es lo que hace único (...) este planeta que es más rocoso en comparación con los dos planetas del medio, no debería existir según la teoría estándar de formación, pero creemos que lo que sucedió es que se formó después que los otros planetas", dijo Wilson.


La formación de estos planetas se debería a lo que Wilson llamó “pobre en gas”, es decir, se formaron uno tras otro y en el orden opuesto al de nuestro propio sistema solar, comenzando desde el más cercano al más lejano de la estrella.


“Este mecanismo de formación, donde empiezas con el más interior y luego te alejas de la estrella anfitriona, significa que el planeta más exterior se formó millones de años después que el más interior, y debido a que se formó más tarde, en realidad no quedaba tanto gas y polvo en el disco para formar este planeta”, explicó.


El descubrimiento ofrece “algunas de las primeras pruebas para cambiar el guion sobre cómo se forman los planetas alrededor de las estrellas más comunes de nuestra galaxia”, señaló Sara Seager, profesora de ciencia planetaria y física en el Instituto de Tecnología de Massachusetts y coautora del estudio.


“Incluso en un campo maduro, los nuevos descubrimientos pueden recordarnos que todavía tenemos mucho camino por recorrer para entender cómo se construyen los sistemas planetarios”, cerró.