Aire contaminado y ruido intenso: su impacto en la salud mental
Vivir en entornos con alta carga de contaminantes y estímulos agresivos puede afectar procesos mentales como el descanso, la concentración y el estado de ánimo.
La contaminación ambiental no daña exclusivamente el sistema respiratorio. Informes de la Agencia Europea de Medio Ambiente advierten que la exposición al aire contaminado y el ruido a altos decibeles puede incidir en la salud mental, al influir en procesos del cerebro vinculados al estrés, la ansiedad y el bienestar emocional.
Este fenómeno no debe entenderse como un problema exclusivamente a largo plazo, pues sus efectos pueden evidenciarse en un período mediato. Vivir en entornos contaminados implica una exposición constante a estímulos que afectan tanto al cuerpo como a la mente.
Desde el Centro Terapéuticamente, su directora, la psicóloga Vania Palma, señala a Futuro 360 que “vivir en un entorno con alta contaminación, ya sea del aire o acústica, puede transformarse en una fuente de estrés crónico. No solo afecta el cuerpo, también puede alterar el descanso, la concentración, el estado de ánimo y la sensación general de bienestar”.
La contaminación acústica se presenta como un “enemigo invisible” que puede generar altos niveles de estrés y ansiedad. Reducirla no solo representa un aporte al medioambiente, sino también a la salud mental de la población.
Patricio Rodrigo, director ejecutivo de Chile Ambiente, refuerza esta idea al afirmar que “todo este estrés que se produce por el exceso de decibeles en el organismo genera ansiedad y otros efectos adversos. No es lo mismo estar expuesto cinco minutos que una, dos o cinco horas; una exposición breve puede tolerarse”.
Si bien estos efectos han comenzado a evidenciarse en estudios recientes, aún se requiere mayor investigación para contar con información concluyente. Además, los especialistas destacan que los problemas de salud mental no son unilaterales, ya que pueden estar desencadenados por múltiples factores.
En relación con los efectos concretos de la contaminación en la salud mental, Nicole Escobar, directora de Servicios Medioambientales de la Municipalidad de La Reina, explica que “el material particulado fino PM2,5 es especialmente peligroso, ya que no solo agrava las enfermedades respiratorias, sino que también puede penetrar el torrente sanguíneo, inflamar el cerebro y provocar deterioro cognitivo, estrés y ansiedad”.
La autoridad municipal complementa señalando que “la contaminación acústica puede provocar irritabilidad, ansiedad y problemas para dormir, y cuando es algo continuo, puede llevar a estrés crónico y a una mala calidad de vida”.
Desde la perspectiva de los expertos, cuando la contaminación ambiental impide a las personas realizar sus actividades básicas, esto puede impactar en su salud mental, una problemática que se perfila como una de las prioridades a nivel mundial.
Cómo mitigar estos efectos
Las consecuencias de la contaminación ambiental sobre la salud mental invitan a medidas urgentes, tanto a nivel individual como institucional.
Patricio Rodrigo recomienda combatir los efectos de la contaminación acústica buscando un equilibrio sonoro. “Hay que tratar que nuestro ruido de fondo contribuya al bienestar. Por ejemplo, el sonido de ríos, el canto de las aves o el movimiento de las hojas ayuda al equilibrio del individuo, vivimos en la naturaleza, somos parte de la naturaleza.”
En esa línea, Vania Palma aconseja “cuidar el sueño, reducir en lo posible la exposición en momentos de mayor contaminación, favorecer espacios interiores con aire más limpio y sistemas de filtración, se debe proteger especialmente del ruido los espacios de descanso”.
El fortalecimiento de las áreas verdes se presenta como una solución efectiva frente a estas problemáticas.
Desde una perspectiva institucional, Paula Gajardo, profesional del Departamento de Medio Ambiente de la comuna de La Reina, ejemplifica algunas acciones concretas. “Hemos abordado la contaminación ambiental incorporando buses eléctricos y scooters como medios de transporte no contaminantes, además de mejorar ciclovías para fomentar el uso de bicicletas y patines”.
En el mismo departamento agregan que “otra medida es el Programa de Mantención Urbana, mediante el cual diariamente se barre el material particulado depositado en el pavimento de calles y veredas”.
Patricio Rodrigo, máster en Ecología, advierte que “el problema es tan grande que en la población se genera una desesperanza adquirida, lo que resulta muy negativo para la formación de ciudadanos capaces de exigir cambios al Estado”.
Finalmente, desde el Centro Terapéuticamente concluyen con la idea sobre la salud mental, la cual no depende únicamente de los procesos internos de las personas, sino también del entorno en el que viven, reforzando la necesidad de abordar la contaminación ambiental como un problema integral.